Suicidio

El suicidio es el resultado de un terrible sufrimiento emocional interno. Nadie quiere morir, y los que mueren a causa de un suicidio tampoco, si hubieran encontrado otra salida en su mente a su sufrimiento. Nunca se debería clasificar un suicidio en términos de “cobardía” o de “valentía”, en referencia al acto en sí. Decir por otro lado que la persona fallecida “era egoísta” es quizás una gran injusticia, sería invalidar su vida por ese final tan trágico.

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Los factores asociados a un suicidio son muy variados, así como las causas que se dan en cada caso. Los factores que están asociados a que pueda existir una probabilidad de suicidios son:

*El trastorno mental, en especial la depresión, y los trastornos de personalidad.

*Las conductas adictivas.

*El desarraigo social o la soledad.

*Acontecimientos vitales estresantes.

*La enfermedad crónica que cursa con dolor.

Un gran porcentaje de suicidios no es atribuible a ninguno de estos factores de riesgo, ni a causas concretas, por lo es muy difícil su detección. Debemos considerar el suicidio como el resultado de varias causas relacionadas que, en muchos casos, nunca vamos a llegar a entender o conocer, pero fueron los suficientemente importantes y dolorosas para la persona fallecida.

La muerte por suicidio, repentina y trágica, produce siempre sorpresa, incredulidad, y un estado de shock a las personas próximas. Estos sentimientos se refuerzan por el contexto forense policial que nos encontramos durante las primeras horas del descubrimiento del cadáver. Es un tiempo en el que vivimos con total desorientación.

«Solo el suicida piensa salir por puertas que solo en la pared están pintadas»

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